14 noviembre 2008

Viaje al futuro

Dicen que por todo hay que pasar en la vida. Que en ocasiones hay que tomar decisiones drásticas que a nadie le gustaría. Romper de golpe con el pasado y entregarse absolutamente indefenso y frágil a un futuro en el que jamás sabremos qué será de nosotros. Y es muy probable que toda la vida se base en ese ir y venir de círculos. Pero a veces no queda más remedio que asumirlo.

Dejar atrás supuestas amistades engañosas que han sabido demostrar que no valen en absoluto la pena, situaciones incómodas y desagradables, dejar atrás a la rutina, a la misma gente y lanzarse al vacío sin saber si moriremos golpeándonos contra una piedra enorme o si, en cambio, un mullido cojín de hojas verdes y frescas nos protegerá del impacto.

Así me entrego entera a un futuro con esperanzas de que sepa tratarme con dignidad o, al menos, de forma diferente a la que lo hizo el pasado.

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