A veces crees tenerlo todo y, sin explicación alguna, se desmonta toda la ilusión que albergabas.
¿Quién no se ha planteado en alguna ocasión si realmente vale la pena ilusionarse? ¿Y si no nos ilusionamos? Tal vez no consigamos algo que nos ilusione.
Puro acero hasta ahora. Y de repente, vuelvo a ser frágil, débil, incapaz de controlar lo que pasa por mi mente o por mi cuerpo.
Entrando en contradicción conmigo misma, paso de ser alguien frío a ser alguien susceptible rozando lo sensible.
Habrá que aceptarlo. No queda otra opción.
Mai t’oblidaré (7/8/08)
12 agosto 2008
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
