26 mayo 2008

Save freaks!

Es curiosa la reacción de la gente ante las rarezas de sus compañeros. Resulta fácilmente probable el hecho de que cada uno crea ser un ente superior al resto de personas que le rodean, que, efectivamente, esté convencido de su normalidad y de que cualquier cosa que él no haría es freak.
Afortunadamente, el mundo está repleto de personajes freaks. ¿Qué sentido tendría no haberlos? ¿Acaso no contribuyen a la existencia de un mundo más pintoresco? ¿Por qué no intentar aceptar otros modos de vida de la misma manera que aceptamos el de uno mismo?
Soy la primera que tacha de anormales (sin entenderlo de forma despectiva) a los que sobrepasan los límites de lo que considero humanamente aceptable. Pero hay que reconocer que sin estos anormales (insisto en la carencia de desprecio de este denotador) contemplar el pasar de las horas sería mucho más monótono.
La persona ha nacido para criticar y ser criticada, para valorar sin limitaciones externas y está en su completo derecho.
Combatamos esta potencial monotonía y aboguemos por la existencia de clases anormales de personajes, no por ello renunciando a nuestra fruición en el ensañamiento con sus personas.

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